Más de 300 personas que ingresaron al lago artificial de Plaza La Isla, en Mérida, entre el 4 y el 15 de agosto, fueron contactadas por las autoridades sanitarias tras confirmarse la presencia de Naegleria fowleri, conocida popularmente como “ameba comecerebros”. Actualmente, 240 permanecen bajo vigilancia epidemiológica.
La medida se tomó después de que un instructor de actividades acuáticas, de 34 años, muriera a causa de una infección relacionada con este microorganismo. Hasta el 16 de septiembre de 2026 no se había confirmado un segundo caso.
Seguimiento durante un mes
Las personas expuestas reciben información sobre los síntomas de alerta y un número de contacto para solicitar atención médica en caso de presentar fiebre, dolor intenso de cabeza, náuseas, vómito o mareos.
El periodo de vigilancia se mantiene durante un mes después de la exposición. Conforme transcurren los días sin signos de enfermedad, algunas personas son retiradas del monitoreo sanitario.
El lago continúa cerrado
El lago artificial permanece cerrado mientras continúan las investigaciones sanitarias. La autoridad responsable de la protección contra riesgos sanitarios también abrió un procedimiento para determinar si las empresas encargadas del mantenimiento y de la calidad del agua incumplieron sus obligaciones.
La infección por Naegleria fowleri es poco frecuente y ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz, generalmente durante actividades acuáticas. No se transmite de persona a persona ni por beber agua.
Las autoridades mantienen el seguimiento de las personas que tuvieron contacto con el cuerpo de agua y recomiendan acudir directamente a los servicios de salud ante cualquier síntoma compatible.
