El balance provisional de muertos por la riada y los deslizamientos ocurridos el miércoles 26 de agosto en Nepal aumentó a 675, mientras que al menos 2 mil 426 personas permanecen desaparecidas. Las inundaciones afectaron principalmente zonas cercanas a la frontera con China y obligaron a mantener activas las labores de búsqueda, rescate y asistencia.
En el Tíbet, las autoridades reportaron siete fallecidos, por lo que el saldo conjunto en Nepal y China asciende a 682 muertos. En ambos lados de la frontera, la cifra de personas cuyo paradero se desconoce se acerca a 3 mil.
Rescatistas continúan la búsqueda entre lodo y escombros
Los equipos de emergencia trabajan en comunidades sepultadas por el agua, el lodo y los materiales arrastrados por la corriente. Las operaciones se han concentrado en localizar a personas desaparecidas, trasladar sobrevivientes a zonas seguras y llevar alimentos, ropa y otros suministros a los sitios afectados.
La emergencia provocó daños en viviendas, caminos, puentes y redes de infraestructura. También dejó incomunicadas algunas áreas montañosas, lo que ha complicado el acceso de los grupos de rescate y la evaluación completa de los daños.
Las autoridades todavía investigan el origen preciso de la crecida, después de que una masa de hielo, roca y lodo se desplazara en una zona del Himalaya y provocara una súbita avenida de agua y sedimentos hacia los valles de Nepal y el Tíbet.
El número de víctimas puede cambiar conforme los rescatistas lleguen a localidades que permanecen aisladas y se actualicen los registros de personas desaparecidas. Mientras tanto, familiares continúan esperando información sobre quienes no han podido ser localizados desde la catástrofe.
